La enfermedad como estado de ámimo
Las fiestas navideñas comenzaron con un Chuso en pleno estado de forma, capaz de beberse un nabucodonosor, engullirse no ya un asado, sino la vaca al completo y fumarse varios habanos, pero una mala gripe con complicaciones gastrointestinales me han convertido en la ruina que soy ahora. Paradojas que puede causar un gastrovirus; ahora tengo la nevera llena y el estómago vacío.
Al marcharme del trabajo dejé encargado que le dijeran a los jefes que iba a mantener línea abierta con ellos por si necesitaban algo.
Para un enfermo solo existe el hoy y el ahora. Debe de ser porque el enfermo, en su enfermedad, no piensa que pueda durar mucho, y mira con desprecio a los sanos que se afanan en buscarse ocupaciones para el año que viene. Por mi parte el resto del mundo puede entrar alegremente en 2011, a ver que se encuentran. Yo permaneceré en 2010, enfermo y cabreado.






