El curioso caso de Benjamin Buton. La película.
Sinopsis: Una anciana moribunda en un hospital de Nueva Orleáns, en espera de la llegada del huracán Katrina, relata a su hija la vida de un individuo con la destacada característica de haber nacido viejuno en el año de 1919, con el aspecto y características de un anciano de ochenta y muchos, sospechosamente parecido a Jordi Pujol, y que se va haciendo cada vez más joven con el paso de los años, como en la famosa narración de Quino. Al andoba se le van cayendo las arrugas y los pelos de las orejas hasta convertirse en un juvenil Brad Pitt. Todo, eso sí, basada en un relato de F. Scott Fitzgerald.
Crítica: Lo mejor, ver a Cate Blanchett bailar. Lo peor, su exagerado metraje, que te hace desear que la abuela moribunda la palme de una vez, o que llegue el Katrina y se los lleve a todos. Llegué a sentir terror cuando aparece un juvenil Brad Pitt en moto en plan lechuguino por si al director le daba por ampliar metraje contando sus historietas en el lejano oriente. Recomiendo para masocas la proyección en ese momento film “7 años en el Tibet”, a ser posible “el corte del director”. El terror se vuelve inaguantable con la sospecha de que el niño al continuar menguando y al llegar a la fecha del nacimiento, lo mismo rebota y comienza a hacerse viejo, con lo cual podría resultar una película de 7 u 8 horas facilmente...
Cuando al final la palman los que tienen que hacerlo, y finaliza la película, y mientras trataba de levantarme de la silla (me costó más que al niño viejuno levantarse de la silla de ruedas) contemple con estupor a un puñado de adolescentes, varones y hembras, llorando a moco tendido. Deben ser eso de las nuevas generaciones blandiblur. Pensar que estos van a ser los que paguen mi pensión cuando tenga 65...


Si se fijan bien en el centro de la foto aparece una cara. Sí, es una cara tallada en algo parecido a la piedra.







